El proyecto

INICIATIVA DE EMPRENDIMIENTO CULTURAL E IGUALDAD DE GÉNERO. EL ARTE Y LA CULTURA COMO OPORTUNIDADES DE DESARROLLO Y COHESIÓN SOCIAL. EL PROYECTO “LAL LA BUYA”. INDUSTRIA CULTURAL

“Como facilitadora, la cultura es una fuente de significado y energía, un manantial de creatividad e innovación, y como conductora contribuye al desarrollo social, cultural y económico inclusivo, a la armonía, sostenibilidad ambiental, paz y seguridad. A su vez, está comprobado que las políticas de desarrollo sensibles a los contextos culturales son un determinante fundamental para asegurar resultados más sostenibles.” Informe de la UNESCO 2014 sobre la Igualdad de Género y la Cultura.

 

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

El nombre de este proyecto se resume en el vocablo Lal La Buya, un término en lengua tamazight, una lengua con más de 6.000 años de historia, la lengua de los africanos blancos del norte de este continente y que hoy continúan hablando millones de personas en todo el mundo, entre ellos parte de la población española de Melilla. El nombre Lal La Buya alude a una mítica reina bereber, generosa y defensora de la identidad de su pueblo, recordada hoy día en los poemas musicalizados de las mujeres imazighen del Rif, los Izran. Con ellos, aún hoy día, se expresan emociones y se relatan historias en las veladas ceremoniosas festivas. Fue el símbolo elegido por las mujeres que forman parte de este proyecto para representar la fuerza y celebrar un proyecto en común. El pueblo amazight posee una rica identidad cultural, cargada de simbolismo, desconocido e inexplorado, que se nos presenta como una oportunidad para el desarrollo de mujeres que han tenido escasas oportunidades en la vida. El canto a Lal La Buya traspasa fronteras y es un himno de reafirmación cultural entre los imazighen.

https://www.youtube.com/watch?v=1ZLk2DRF304 https://www.youtube.com/watch?v=9UvwQhTkcPY

La iniciativa nace de un programa de formación para la creación y consolidación de una asociación sin ánimo de lucro, formada por mujeres supervivientes al maltrato de género en Melilla y/o mujeres en riesgo en exclusión social en general, con dificultades para insertarse en el mercado laboral. La marca Lal La Buya como oportunidad de desarrollo humano y cultural e instrumento para alcanzar un empleo pleno, digno y productivo, en un sector poblacional con pocas expectativas por su escasa o nula formación y muy castigado por el desempleo y la falta de oportunidades. Una iniciativa de economía social impulsada por el gobierno de la Ciudad Autónoma de Melilla, para favorecer la cohesión social y la creación de tejido productivo, basada en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y la vinculación entre cultura y desarrollo, aprovechando las ricas tradiciones milenarias de la zona, en aras a estimular el desarrollo y el progreso económico. El proyecto se marca el objetivo estratégico de impulsar una promoción dirigida a la industria de la moda, de modo que se puedan establecer canales comerciales suficientes para la consolidación de un programa sostenible que, conforme vaya creciendo, sume sus beneficios en pro de más mujeres en situación de vulnerabilidad. Al mismo tiempo, pretende estimular el conocimiento de técnicas textiles tradicionales de la región como oportunidad añadida y aplicada al proyecto para lograr mayores alternativas de crecimiento.  

 

FUNDAMENTACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LA NECESIDAD DEL PROYECTO. COHERENTE CON LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO

 

En los últimos tiempos, la cultura ha comenzado a redefinir paulatinamente su papel frente a la economía y el desarrollo. Poco se duda ya de su importancia como inductora del progreso y la cohesión social, de su relevante papel ante la cuestión de la diversidad cultural, la integración de las comunidades minoritarias, los procesos de igualdad de género y la problemática de las comunidades urbanas y marginadas.

Este Proyecto trata de aprovechar las singulares potencialidades culturales de la zona donde se desarrolla y su escaso tejido industrial para explorar nuevas formas de creación y consolidación de una empresa textil en la ciudad, sustentada por mujeres en riesgo de exclusión social y/o con dificultades de insertarse en el mercado de trabajo. Para ello se ha avanzado en la formación a las participantes en todos los niveles necesarios, desde las fases de creación y consolidación de una empresa, hasta el diseño, confección, planificación y comercialización del producto, con una marca propia, basada en la cultura local.  

La iniciativa se basa en los principios y valores de la moda ética, que aunando la situación de especial vulnerabilidad de las participantes y las ricas tradiciones del arte y la cultura melillense, fundamentalmente la amazigh (no de forma excluyente, aunque sí por su inexplorado potencial y simbología) se logre consolidar un proyecto en coherencia con las líneas de desarrollo que, a nivel nacional e internacional, se vienen impulsando por corporaciones del sector de la moda y muy especialmente a través de los círculos virtuosos que pudieran favorecerse en esta industria. El proyecto se ha inspirado en los principios impulsados por la Iniciativa de Moda Ética del Centro de Comercio Internacional, dependiente de las Naciones Unidas.

Aprovisionar los mercados de moda ética es un medio innovador de lucha contra la pobreza. Un número creciente de consumidores quiere comprar productos de alta calidad y buen diseño que sean sostenibles desde el punto de vista ambiental, ayuden a grupos desfavorecidos y se fabriquen en buenas condiciones de trabajo.”  

http://smoda.elpais.com/moda/que-tienen-en-comun-la-onu-y-este-bolso/

 

Las industrias culturales y creativas se configuran, cada vez más, como uno de los sectores fundamentales para el renacimiento industrial que propugna la Comisión Europea para el crecimiento económico postcrisis. El instrumento de transmisión de la creatividad del sector cultural y su capacidad de generar innovación empresarial, es la colaboración intersectorial que, además de estimular tanto la producción como adaptación al cambio, permite acelerar la generación transversal de valor añadido en el conjunto de los sectores económicos (…) El carácter estratégico que la Comisión otorga a las industrias culturales y creativas deriva tanto de su contribución estructural a la producción y el empleo, cifrada aproximadamente en un 4,5% del PIB del conjunto de la UE y unos 8,5 millones de puestos de trabajo, como de su potencial de crecimiento en los próximos años. (Resolución de 30 de marzo 2015, de la  Secretaría de Estado de Cultura, por la que se convocan ayudas para la modernización, innovación y creación de las industrias culturales y creativas)

No en vano, la iniciativa pretende, conforme se vaya logrando su consolidación, funcionar como motor de arrastre a nivel local de otros profesionales relacionados con este ámbito, situando la cultura como elemento inductor de progreso, buscando beneficios en red y con el seguimiento y mentorización necesarios para garantizar el éxito

La Asamblea General de las Nacionales Unidas, en su Resolución 65/166 sobre Cultura y Desarrollo invita a los Estados Miembros a

promover la creación de capacidad, en todos los niveles, a fin de desarrollar un sector cultural dinámico y creador, en particular alentando la creatividad, la innovación y el espíritu de empresa, apoyando el desarrollo de instituciones e industrias culturales sostenibles (…)  apoyar activamente el surgimiento de mercados locales de bienes y servicios culturales (…) preservar  y mantener los conocimientos tradicionales locales y las prácticas comunitarias de gestión ambiental, que constituyen valiosos ejemplos del papel de la cultura como vehículo de sostenibilidad (…) asegurar una integración más visible y eficaz de la cultura en las políticas y estrategias de desarrollo en todos los niveles.

El proyecto propugna una estrategia innovadora, que pretende fomentar la industria cultural al servicio del sector de la moda como forma de diversificación de la economía melillense y de acuerdo con las políticas transversales que deben inspirar toda acción pública de las administraciones.

Precisamente, como vector transversal, el proyecto pretende ser una herramienta innovadora que aúne el citado progreso socio cultural y económico con la promoción de los derechos de las mujeres. Tal y como recomienda la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile MlamboNgcuka, en su artículo sobre el informe “El progreso de las mujeres en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los derechos”: “…las tasas de desempleo se encuentran en máximos históricos en muchos países, incluidos los de Oriente medio y África del Norte…” “…con la combinación adecuada de políticas económicas y sociales, los gobiernos pueden lograr el cambio transformador….las políticas pueden y deben respaldar el cumplimiento de los derechos de las mujeres, creando economías dinámicas y estables, generando empleos decentes y movilizando recursos para financiar servicios públicos esenciales.”

A mayor abundamiento, citamos este extracto del Informe de la UNESCO 2014 sobre la Igualdad de Género y la Cultura:

“En las presentes décadas, la cultura –en toda su variedad de formas, expresiones, prácticas y conocimientos- ha ganado reconocimiento internacional como facilitadora y conductora del desarrollo. Esto está bien expresado en la Declaración de Hangzhou: Situar la cultura en el centro de las políticas de desarrollo sostenible, aprobada en 2013 en la conferencia epónima organizada conjuntamente por la UNESCO y la República Popular China. Este documento emblemático destaca el papel de la cultura como facilitadora y conductora esencial del desarrollo. Como facilitadora, la cultura es una fuente de significado y energía, un manantial de creatividad e innovación, y como conductora contribuye al desarrollo social, cultural y económico inclusivo, a la armonía, sostenibilidad ambiental, paz y seguridad. A su vez, está comprobado que las políticas de desarrollo sensibles a los contextos culturales son un determinante fundamental para asegurar resultados más sostenibles.”

 

El proyecto Lal La Buya es también coherente con el Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades 2014-2016 del Gobierno de España, que implica a todas las administraciones en general y que insta “a fomentar la incorporación de las mujeres al tejido empresarial nacional, incentivando su fortalecimiento, visibilización y proyección internacional, como elementos clave para incrementar la tasa de actividad de las mujeres y crear empleo”. Igualmente coherente con la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer del Estado Español, que establece entre sus medidas que “de acuerdo con las directrices sobre el empleo de la Unión Europea, la acción protectora por desempleo no sólo comprende el pago de una prestación, sino también acciones específicas de formación, orientación, reconversión e inserción profesional.”

La promoción de la economía social debe ser un objetivo de los estados miembros de la UE, a través de la integración de esta dimensión en las políticas públicas, según la Resolución del Parlamento Europeo sobre la Economía Social (2009)

 

DESTINATARIOS DEL PROYECTO. DIRECTOS E INDIRECTOS

Este Proyecto va destinado, en principio, a mujeres de Melilla en situación de especial vulnerabilidad que, a través de la creación y consolidación de una empresa textil, podrán tener la posibilidad de un trabajo que les aporte un salario digno e independencia económica, como pilar básico para su integración plena y real en la sociedad. Por las características del proyecto, es perfectamente trasladable a otros territorios como modo de desarrollo de estos colectivos.

La capacitación de estas mujeres, su empoderamiento personal y laboral y las posibilidades de vivir de su trabajo, constituirán un beneficio extensivo a sus familias y la alternativa a los recursos sociales a los que necesariamente han tenido que recurrir para poder subsistir.

Los hijos e hijas de las participantes en el proyecto tendrán mayores posibilidades de desarrollo, formación y recuperación, tras haber padecido las consecuencias de vivir en un hogar violento y/o con recursos insuficientes, gracias al reconocimiento a la labor de sus madres y la consolidación de un proyecto que les permitirá tener una vida más digna.

La ciudad o el territorio en su conjunto se beneficiará de la creación de una industria manufacturera, con un marcado carácter social y cultural,  que representará, asimismo, el compromiso con la preservación de sus tradiciones milenarias, la cohesión social y el desarrollo.    

 

SITUACIÓN ACTUAL DEL PROYECTO

La génesis

La génesis del proyecto arranca de una iniciativa de formación y empleabilidad de la Viceconsejería de la Mujer (Consejería de Educación) a mediados del 2014 y a propuesta de la Fundación Orbayu. Tras casi un año de formación y orientación para la creación de una iniciativa empresarial, buscando canales de distribución para la producción generada en el taller creado al efecto, las expectativas de consolidación aún son insuficientes al término del proyecto. Sin embargo, se ha creado en el grupo diana del programa un ánimo de continuar explorando posibilidades, y, en la administración, una valiosa cartera de contactos a través de las gestiones desarrolladas durante este tiempo, que abren posibilidades ciertas de lograr los objetivos marcados. Por aquel entonces, la administración local desarrolla el proyecto en colaboración, además de con Orbayu, que aporta fondos, con las fundaciones Ana Bella y Diseño para el Desarrollo. Todas ellas con amplia experiencia en el impulso de este tipo de programas. Sin embargo, no se logran alcanzar las metas establecidas.

 

Reorientar el proyecto

Desistir de continuar en la línea marcada, sería condenar todos los esfuerzos e inversión pública al fracaso.

Es durante la presentación de una de las colecciones elaboradas por el taller en un centro comercial de Madrid (Pozuelo de Alarcón. Centro Comercial Zielo) y aún bajo el auspicio de la Viceconsejería de la Mujer, cuando surge, a través de la experiencia y los contactos allí establecidos, la posibilidad de diseñar un nuevo acto promocional de la iniciativa en busca de apoyos desde la industria de la moda que, ahora sí, signifiquen el camino para la consolidación del proyecto.

El proyecto es novedoso, genera interés, tiene una base social acreditada y posibilidades de convertirse en una opción cierta de progreso a través de la cultura. De este modo, la consejería de Cultura reorienta la iniciativa: asume la dirección del proyecto y la sitúa como apoyo de una pretendida emergente industria cultural, alentada por los pronósticos de éxito.

Se inician gestiones diversas con profesionales del sector. Un joven diseñador español se interesa por el proyecto y diseña una colección inspirada en los principios sociales y culturales de Lal La Buya. Moisés Castañeira ya goza de reconocimiento en su ámbito.

De forma paralela y gracias al convenio de especial colaboración que mantiene el gobierno de la Ciudad Autónoma con el Ministerio de Asuntos Exteriores y con sus instituciones de diplomacia pública, Casa Árabe en Madrid, se convierte en la sede para la presentación de la primera colección profesional Lal La Buya. El evento logra una espectacular resonancia y el apoyo explícito de decenas de grandes diseñadores españoles, personalidades del arte y la cultura y de instituciones públicas, como lo constata la presencia de la propia subdirectora general de Diplomacia Pública, el vocal asesor del ministro de Asuntos Exteriores o el director general del Instituto Cervantes, entre otros, además de más de una docena de reconocidos diseñadores españoles.

Entre las cuestiones destacables, una consolidada top model reconoce las bondades del proyecto y lo amadrina. Antes del desfile propiamente dicho, directivos de Casa Árabe avalan el espíritu de la iniciativa en una rueda de prensa junto a la consejera de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla, la modelo María Reyes y el responsable de la Fundación Orbayu. En el centro del mensaje, la importancia de aportar a la industria de la moda herramientas socialmente responsables en un proyecto de cultura y desarrollo. El denominado valor en comunicación logrado tras la difusión en prensa del evento triplica la inversión realizada en Casa Árabe. Nace también la primera campaña de adhesión a la iniciativa protagonizada por numerosos diseñadores consolidados en el panorama nacional y personalidades del ámbito de la cultura.

https://youtu.be/i6-FmOmsDiQ https://youtu.be/dUzITrBAVkw https://youtu.be/6mc4kvjrYxU

http://www.larazon.es/sociedad/lal-la-buya-la-moda-solidaria-queimpulsa-melilla-MM10856758#.Ttt1O62m8vGF47o

La repercusión lograda motiva que el diario La Razón invite a Lal La Buya, a través de su colección creada por el diseñador Moisés Castañeira, a participar en la VI Pasarela La Razón, en el Centro Neptuno de Madrid, compartiendo espacios con diseñadores de primer nivel y marcas sobradamente consolidadas en el mercado: Caramelo, Adolfo Domínguez, Jorge Acuña o María Barros El evento tuvo lugar pasado 12 de noviembre de 2015, igualmente con amplia repercusión mediática y profesional.

https://www.youtube.com/watch?v=VAp3H1iwHmU

 

La promoción comenzó a ser lo suficientemente notable como para ser optimistas acerca de la posibilidad de crear redes de contactos y posible cartera de clientes-colaboradores. Entre tanto, además de esta línea de trabajo, actualmente empiezan a desarrollarse los primeros estudios que nos sitúen histórica y antropológicamente en las raíces de las técnicas textiles tradicionales de esta región, su estilo y estética históricas. que, siendo confluencia de culturas, son lo suficientemente ricas como para permitir definir, con fundamento, una identidad propia. La marca Lal La Buya, en su vertiente de producción propia como otra línea de trabajo a explorar, tendrá unas líneas representativas del lugar en el que se ubica y de la pluralidad cultural de la sociedad a la que representa.

Como acción más inmediata, las participantes empezarán a formarse en técnicas de cordonería y otras habilidades artesanales para revalorizar su mano de obra.

Esto nos abre otras alternativas de desarrollo que proponemos para el proyecto, intentando arrastrar a profesionales que tengan que ver con el sector, que puedan completar los productos que se elaboren para, de forma paulatina, generar movimiento, actividad relacionada con la moda, la artesanía, los productos genuinos y representativos de la zona en la que se desarrolla.  

 

Historias de vida

Como proyecto piloto, los impulsores de Lal La Buya, convencidos de la innegable función social, cultural y de futuro del proyecto, comienzan nuevas estrategias para rentabilizar la gran acogida de la iniciativa y sus posibilidades de crecimiento y se organiza una serie de visitas a Melilla de algunas de las personas comprometidas con el proyecto, Moisés Castañeira, María Reyes, Leonor Pando, Leyre Valiente, Yono Tahola, el presidente y la directora de ACME, Modesto Lomba y Pepa Bueno, entre otras personalidades del arte y la cultura, conocen de primera mano el taller y, lo que es más importante, las historias que hay detrás de las integrantes del proyecto.

Es necesario destacar que durante las distintas fases de Lal La Buya, el trabajo con las mujeres se orientó desde un punto de vista multidisciplinar: además de formarlas en sus destrezas manuales, se abordó el plano psicológico, de autoestima y de crecimiento personal, dado que sus problemas, sus carencias, no sólo eran, y siguen siendo, económicas. En su mayoría, no tienen la fuerza suficiente para emprender por ellas mismas. Sus duras experiencias las han transformado en seres vulnerables, en muchos casos mujeres desconfiadas y casi rendidas para continuar.  

No sólo se trataba, por tanto, de explorar posibilidades y alternativas de autoempleo, con programas de formación y empleabilidad, frecuentes en las administraciones públicas para alentarles mejores expectativas en el mundo laboral. El horizonte debía ir más allá, ya que, desgraciadamente, estas mujeres, solas, con descendencia a su cargo, con experiencias emocionales durísimas a sus espaldas, con múltiples e incesantes problemas burocráticos y administrativos por sus situaciones y sin formación alguna, difícilmente llegan a encontrar un trabajo al término de estos programas y, al final, vuelven a engancharse, inevitablemente, al círculo vicioso de las prestaciones sociales, porque no tienen otro medio de vida. Una y otra vez, una y otra vez.

El camino, por tanto, fue incierto al principio y ha sido intenso hasta lograr que nuestras protagonistas sintieran el estímulo del proyecto y tuvieran confianza en ellas mismas. El resultado, que ahora confían en una iniciativa que no sólo las va a capacitar, como en otras ocasiones, sino que continuará explorando vías de comercialización de aquello que ellas puedan fabricar. No se las abandonará a los dos o tres meses de acabar el periodo formativo. Ha nacido un proyecto cuya aspiración es llegar a buen puerto. Llegar a procurarles un medio para dignificar su existencia.  

Las experiencias de vida que encierra Lal La Buya suponen el punto de partida y el hilo conductor de toda su trayectoria. Transformar estas historias, la meta.

http://www.lallabuya.com/noticias.html

 

El presente y el futuro

A partir de la complicidad lograda con el evento de Casa Árabe y la campaña #soylallabuya, los diseñadores nos están ofrecieron sus experiencias, su asesoramiento y su colaboración, conscientes de la necesidad real, existente en nuestro país de talleres para pequeñas producciones, donde confeccionar con calidad y cuidado.

http://www.melillamedia.es/n/7373/disenadores-nacionales-tutelan-el-proyecto-lal-la-buya-para-acercarlo-al-mercado-laboral

El freno que está experimentando la brutal deslocalización iniciada hace unos años de empresas textiles en España hacia mercados emergentes es un hecho y así lo testimonian las cifras manejadas por los distintos organismos observadores, entre ellos el propio ministerio de Industria. Del mismo modo, los últimas catástrofes en países del Tercer Mundo han revelado las míseras condiciones de explotación en la que vienen fabricando grandes industrias textiles.

http://www.elconfidencial.com/economia/2015-06-04/espana-vuelve-a-ser-un-pais-competitivo-en-el-sector-textil-con-el-tercer-mundo_867228/

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/25/internacional/1366885756.html

La intención de Lal La Buya es convertirse en una muestra de la recuperación de estos oficios y que sea precisamente un territorio absolutamente necesitado de tejido industrial y con potencial cultural para ello el primer ejemplo. Y que esa oportunidad puede ser aprovechada por quienes, ni ahora ni antes, han tenido acceso a condiciones de dignificación en sus vidas. Sólo por ellas, el esfuerzo habrá merecido la pena.

El director de la Iniciativa de Moda Ética, Simone Cipriani, del Centro de Comercio Internacional,: “Es unir cultura y desarrollo. Es un modo innovador de luchar con la pobreza. No es caridad, es trabajo”